La matemática no me cierra
Sobre las matemáticas de la creatividad y lo que las fórmulas dejan afuera
Cayó en mi feed un video que promete demostrar que la creatividad es matemática pura. Comparte máximas como la siguiente:
Genio = probabilidad × combinatoria × tiempo × balance entre orden y caos.
A lo largo del video cita a Simonton, a Margaret Boden, a Zipf. Habla de Edison y sus 1.000 patentes, de Picasso y sus 20.000 obras. Cierra con una “ecuación final de la creatividad” que parece sacada de una pizarra de ¿TED Talk, quizás?
Y en una primera lectura digo: dale, sí.
Tiene razón en varias cosas.
Que la cantidad importa, lo escribí mil veces. De hecho, en una de las primeras ediciones de este Substack ya le había dedicado un texto al “abuelo de la foto pixelada”, Dean Keith Simonton, y a su Regla de Probabilidades Iguales: la idea brutal de que las chances de que tu próxima creación sea memorable son exactamente las mismas que las de que sea olvidable, sin importar tu trayectoria.
Lo cual me sigue pareciendo una de las cosas más liberadoras que se dijeron sobre creatividad.
Patear al arco es exactamente eso: si no intentás muchas veces, no hay gol. Simonton lo dice con curvas estadísticas, yo lo digo con metáforas de fútbol, pero el principio es el mismo, la suerte responde a los que la llaman seguido.
Que la creatividad es combinatoria, también. Es justo lo que vengo trabajando con la lógica de copiar, transformar y combinar. Nada nace de la nada. Boden tiene razón: el ex nihilo es un mito romántico.
Que una idea no es nada si no se ejecuta, bingo. El tiempo y la insistencia capitalizable son reales.
Hasta ahí, todo bien.
Pero…
La matemática no me cierra
El video confunde describir con explicar.
Elige a dedo las fuentes que le sirven. Cita a Simonton pero no a Csikszentmihalyi. Cita a Boden pero no a Amabile. Habla del edge of chaos como si fuera un autómata celular y no una zona medio borrosa que se resiste a ser fórmula.
Es una forma de articular la creatividad. Una de muchas. El video la elige porque quiere que cierre matemáticamente, no porque el fenómeno de la creatividad lo pida.
Y ahí ya empieza a oler a social media bait.
Es un meme disfrazado de ecuación
Creativity = Attempts × Combinations × Time × (Chaos/Order Balance)
Pará un segundo.
¿Cómo medís “Combinations” como variable? ¿En qué unidad? ¿Permutaciones útiles versus permutaciones estériles? ¿Quién decide cuál es cuál? ¿Cómo se decide?
Esto no es matemática. Es un mood board con signos de multiplicación.
Funciona para un carrousel de LinkedIn. No funciona para entender por qué a vos te llega una idea un martes a las 23:42 mientras sacás la basura.
Lo que la ecuación deja afuera
La fórmula no captura lo que más me importa: lo absurdo, lo arbitrario, lo refrescante.
La penicilina no fue “stochastic trial maximization”. Fue un plato olvidado.
El Post-It no fue una permutación calculada. Fue un pegamento que falló.
Cuando garabateás en una hoja y de repente decís “esto está buenísimo pero todavía no sé por qué”, no estás resolviendo una ecuación. Estás en una zona donde las reglas no aplican, y por eso la idea puede aparecer.
La matemática describe el patrón después. Pero el patrón no genera la idea: porque las ideas son sencillas. La ejecución es difícil. La consistencia es compleja.
Las ideas generan el patrón.
Es la diferencia entre el meteorólogo y el clima.
El productivismo disfrazado de ciencia
Hay otra cosa que me molesta. Reducir a Picasso a 20.000 obras producidas es la lectura de un consultor de productividad, no la de un creativo.
Picasso no era un generador estocástico. Era un artista con contexto, obsesiones, errores, una época, un mercado, una guerra civil que le voló la cabeza. El número 20.000 es el residuo material de una vida. No es la causa de su éxito. Aparte, ¿me vas a decir que sólo se lo recuerda por el Guernica?
Cuando reducimos la creatividad a cantidad de outputs, la convertimos en lo que ya tenemos demasiado: un KPI más. Un dashboard. Una métrica para optimizar.
Preguntale a la publicidad cómo le está yendo desde que empezó a medir la creatividad con KPIs.
Si hay algo que la creatividad es, es resistirse a ser un dashboard.
Entonces, ¿está mal el video?
No del todo.
Está incompleto.
Es como decir que el amor es química porque la dopamina existe. Bueno sí, pero explicále a alguien qué se enamoró de esa persona con un gráfico de niveles de dopamina. Suerte con eso.
La creatividad tiene una capa estadística. Eso es verdad. Pero arriba de esa capa hay otra que es contexto, biografía, error, accidente, laboratorio personal, terquedad, y a veces un taza de { inserta aquí tu bebida favorita } que no estaba en el plan.
Las matemáticas pueden modelar la frecuencia de los goles.
No te enseñan a patear al arco.
Dos palabras más para cerrar
El video no es una explicación. Es una racionalización.
Sirve para sentirse en control de algo que justamente vive de no controlarse del todo.
Y está bien. A veces necesitamos esa ilusión para arrancar el día y ponernos a producir.
Pero después, cuando aparece la idea, hacele caso a la idea.
No a la ecuación.
¡Gracias por leer Creative Workout! Espero que te haya sido valioso. Si tienes alguna pregunta o comentario, no dudes en contactarme.
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¡Nos vemos la próxima semana! 🤘👨🏻💻🤘
Emma




